Gary Gutiérrez: Apuntando los apuntes para abandonar el Derecho

Por Gary Gutiérrez Renta/la Pupila*

Escribir o comentar sobre un libro es siempre una empresa abrumadora. Sobre todo, en casos como este cuando el texto no solo es producto de una mente privilegiada como la del amigo y maestro José M. Atiles Osoria. Sin embargo, al adentrarse en el trabajo que hoy nos ocupa, Apuntes para abandonar el Derecho: estado de excepción colonial en Puerto Rico  publicado por Educación Emergente, lejos de  que me abrumase, en realidad fue una lectura liberadora. Esto, pues, al cuestionar el Derecho como referente “imparcial” en la relación política entre la colonia -Puerto Rico- y la metrópolis -Estados Unidos-, Atiles Osorias indirectamente contesta parte de una pregunta que me lleva atormentando por más de treinta años.

Desde la década del 1980, mientras documentaba como obrero de los medios de comunicación cientos de conflicto sociales, ambientales o legales, me preguntaba: ¿No es un error táctico dar las luchas desde los saberes que son del dominio de sus contrapartes? Es decir, ¿no es una mala estrategia enfocar las luchas obreras, ambientales o sociales desde los saberes de la ciencia y desde lo jurídico? Después de todo, el ancestral estratega asiático Sun Tzu nos advertía sobre el error que implica dar las batalla en el territorio del enemigo.  En su terreno, tu adversario tiene mayor control pues conoce y domina el espacio. Claro, hacerme este cuestionamiento es darme de frente con todo lo aprendido en el aparato educativo que nos enseñó que la nuestra es una sociedad civilizada en la que la violencia no es la forma de solucionar los conflictos. Para eso está la ley y los tribunales. Es en este sentido que adentrarme en el libro Apuntes para abandonar el Derecho: estado de excepción colonial en Puerto Rico  del amigo Atiles Osorias fue como como caerme del caballo y ver una luz cegadora.

El análisis que sobre el Derecho y la relación desigual política que es el coloniaje, hace que esta publicación responda, en parte, mi pregunta sobre las luchas sociales. Con gran valentía intelectual, Atiles Osorias rompe con todo el discurso dominante que aprendemos mediante la escuela y los medios de comunicación, y plantea cómo en el liberalismo moderno  tanto eso que llamamos Derecho, como todo el llamado aparato judicial, no son instrumentos imparciales de justicia, sino discursos e instituciones desde las cuales, cubiertas de una solemne falsa legitimidad, se legalizan relaciones de poder, mientras se garantiza el espacio de acción económica al capital. La deconstrucción de lo que nos enseñaron como justicia, en el caso de Atiles Osorias, se da desde un documentado desenmascaro a esas instituciones leguleyas que sostienen la relación colonial, y sobre todo se da desde un discurso liberador de la colonialidad que de ella resulta. Analizando la imposición y aplicación por parte del imperio de las leyes que se suponen legitiman  la subordinación de Puerto Rico a Estados Unidos, así como desde los llamados casos insulares mediante los cuales el tribunal metropolitano fue afinando esa relación de poder, el autor revela un orden social y político en el que la metrópolis es quién tiene el poder absoluto para delimitar la relación y donde lo justo, o lo no justo, es secundario a los intereses imperiales. Es así como Atiles Osorias explica la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos y demuestra que la misma es una que responde a la definición del estado de excepción desarrollado por Giorgio Agamben.

Esto a pesar de que en los  trabajos de Agamben, como explica Atiles-Osoria, éste no vincula su concepto con la colonialidad. Sin embargo, nuestro autor, expone cómo a lo largo del dominio de Estados Unidos sobre Puerto Rico, la metrópolis utiliza la ley para legitimar de alguna manera el poder de delimitar las libertades y los espacios de quienes ve como sus subordinados y a quienes va incluir o excluir partiendo de sus necesidades particulares en el momento. Esto sin que el colonizado tenga realmente nada que decir. El libro documenta así, cómo esa relación administrada desde el Estado es una de excepción pues de la misma va surgiendo un sujeto dual, incluido y excluido al mismo tiempo, quien solo gozará de los derechos y tendrá las obligaciones que defina la metrópolis. Un sujeto, que lo mismo puede ser el ciudadano individual que en última instancia ni siquiera tiene participación en la forma en que se delimitan sus derechos y en la que se legitima o se limita el poder del Estado.

Partiendo de lo anterior es que Atiles Osorias hace el llamado que sirve de título al libro. Abandonar el Derecho como vehículo de lucha descolonizadora, pues al fin y al cabo ese es el terreno y el saber del enemigo, entiéndase la metrópolis. Un grito a recordar que, como dice el jíbaro: “el que hace la ley siempre hace la trampa”. Bueno en mi caso, luego de leer al amigo Atiles Osoria, diría que la ley es la propia trampa. Es esa conclusión la que me permitió aclarar las dudas que me ocuparon por décadas sobre las estrategias legales para la lucha social que detallé al comienzo. Este trabajo ratifica esa visión de que dar en el tribunal batallas inherentemente políticas, como son aquellas dadas en Peñuelas o sobre quién debe tener el poder para establecer el presupuesto de la Universidad pública. suponen  aceptar el terreno del otro como campo de batalla.

Pues al igual que en el caso de la colonialidad que desenmascara Atiles Osoria, donde una parte hegemónica tiene todo el poder para legalizar lo que necesite, en casos como el de Peñuelas y la UPR, el capital y los intereses financieros tienen el poder político para hacer lo propio. Después de todo para eso se creó el Estado burgués y todas sus instituciones, incluyendo al Derecho. Al mirar las relaciones Estado/ciudadano desde lo explicado por Atiles Osoria puedo ver como la ley ordinaria en la Isla es en realidad un estado permanente de excepción que termina produciendo subjetividades siempre duales que, al igual que las colonias, terminan siempre sometidas a una ley que arbitrariamente decide en cada caso qué derechos le aplican y a qué deberes les obligan. En resumen, Apuntes para abandonar el Derecho: estado de excepción colonial en Puerto Rico se proyecta como un nuevo referente para analizar nuestra realidad sin las ataduras de la mitología leguleya que los poderosos nos venden como Estado de Derecho y que garantiza el orden actual.

Gracias José, probablemente tu voz, como la del mítico Bautista, todavía solo truena en el desierto. Pero eso no quiere decir que tu noticia no sea necesaria.

Salud y resistencia…


* Presentación del libro Apuntes para abandonar el Derecho: estado de excepción colonial en Puerto Rico el 2 de septiembre de 2017 en la Librería El Candil, Ponce.