De la crisis de la deuda al secuestro de la democracia

Por Rui Costa Santos/la Pupila*

“Por qué el sistema seguirá ganando” es el título de un reciente artículo del historiador inglés Perry Anderson, antiguo editor de New Left Review[1]. En él se compara el discurso de los movimientos europeos de extrema derecha con el de los movimientos de izquierda respecto a los problemas que Europa enfrenta como consecuencia de la neoliberalización empezada en los 80’, y que fueron intensificados desde la crisis de 2007 y 2008. El discurso de izquierda, dice Perry Anderson, es menos radical y menos inteligible que el de la derecha. “A la derecha, el FN [Frente Nacional francesa] y la Liga [de Italia] tienen remedios claros a las presiones de la moneda única y la inmigración: salir del euro y parar el influjo. A la izquierda, con excepciones aisladas, nunca se hicieron peticiones tan inequívocas. En el mejor de los casos, los sustitutos son ajustes técnicos a la moneda única, demasiado complejos como para obtener mucho apoyo popular”[2].

El 25 de enero de 2015, por primera vez, un partido de izquierda con un discurso abiertamente antiausteritario, Syriza, ganó las elecciones. Esos seis meses, desde la victoria de Syriza, hasta el referéndum del 5 de Julio, y el nuevo rescate firmado entre el gobierno griego y la Troika[3], fueron una dura experiencia para todos los que creían en la posibilidad de que un primer gobierno de izquierda pudiese ser un ejemplo y abrir una esperanza para todos los países del sur de Europa.

Dos años después, setenta personalidades y militantes de 19 países europeos presentaron un manifiesto, “Los retos de la izquierda en la zona euro”, con diez propuestas para que no se repita ” la capitulación  que se produjo en Grecia”[4]. Para los del manifiesto, como para Perry Anderson, no se puede ir a negociar con los otros miembros de Unión Europea como si se tratara de convencer a un conjunto de personas con los mejores argumentos técnicos y de política económica. La UE es tan dependiente de su construcción neoliberal que no es posible reformarla. Es necesario deconstruir el euro y el Tratado de Maastricht, antes de que cualquier otra cosa mejor se pueda edificar, dice Perry Anderson.

Un gobierno de izquierda debe desobedecer “de manera muy clara, y anunciada previamente, a la Comisión Europea”, no respetando el equilibrio presupuestario exigido por los tratados europeos, una vez que tanto ” la UE como la zona euro no son reformables”. Otras de estas diez propuestas son: hacer un llamado a la movilización popular, comprometerse a organizar una auditoría de la deuda con participación ciudadana, poner en marcha un control de movimiento de capitales, socializar el sector financiero y el sector de la energía, y prepararse para la salida del euro.

Costas Lapavitsas[5] explica en una entrevista que lo que faltó al gobierno de Tsipras para lograr un mejor acuerdo fue una “amenaza creíble”, que obligase a la Unión Europea a ofrecer otras condiciones a Grecia. Esta amenaza no existía porque, desde el inicio, el gobierno griego se comprometió a romper con la austeridad, pero sin salir del euro. John Milios, otro economista griego que, hasta el inicio de 2015, era el asesor económico principal de Syriza, también se opuso al nuevo rescate en una entrevista a Jacobin publicada el 21 de julio de 2015[6], considerando que el gobierno griego debería haber suspendido el pago de la deuda desde el momento en que llegó al poder. En ambos casos, la suspensión del pago de la deuda y la amenaza de la salida del euro serían “amenazas creíbles” que podrían quizás forzar a la UE a otro acuerdo.

Sin ningún plan, cuando, dos días luego del referéndum, en el que el 61% de los votantes dijo “no” a la propuesta de rescate de la Unión Europea, el gobierno griego no tuvo otra opción que aceptar las condiciones impuestas por la UE.

La desregulación de las leyes laborales, la baja de salarios y de apoyos sociales, los recortes en las políticas públicas de educación y de salud, el aumento de la edad de jubilación y la privatización progresiva de la seguridad social, son la única receta que las instituciones internacionales, como la Comisión Europea o el Fondo Monetario Internacional, siempre sugieren. El dogma  del equilibrio presupuestario y los recortes en los gastos públicos en el contexto de una economía en recesión profundizan la contracción económica. El resultado es que con esta receta se perpetúa el endeudamiento y se sacrifica cualquier proyecto de desarrollo social solidario con la “dictadura de la deuda”[7].

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de la Economía que en 2016 publicó un libro sobre el euro, hace menos de un mes envió una carta al New York Times sobre la situación de Puerto Rico. Esa carta empieza con un diagnóstico impresionante de la situación actual de la isla y termina con una propuesta de lo que sería una solución viable para la situación social y económica aquí vivida. De 2007 a 2017, el empleo total cayó de un 1.25 millón de empleos para menos de un millón y, a pesar de la emigración para EEUU, la tasa de desempleo es de un 12.4%, y la participación laboral  de un 40% y “cerca del 60% de los niños de Puerto Rico vive en una situación de pobreza”.


De la crisis en los países europeos endeudados, Puerto Rico puede aprender que planes de austeridad como los promovidos por la Troika en Europa y por la Junta de Control Fiscal no permiten ni siquiera el pago de la deuda y crean catástrofes sociales.

 


Stiglitz critica el plan PROMESA porque trae más problemas que soluciones, porque es incompetente y no conoce los rudimentos de economía y porque su poder – que no es controlado de una forma democrática – refleja “la perspectiva colonialista común de que no se puede confiar a una colonia la capacidad de tomar decisiones independientes.”[8]. Sitglitz dice que si el plan PROMESA que proyecta una reducción de un 16.2% del Producto Nacional Bruto, se ejecuta, esto conducirá la recesión a una depresión raramente vista en otro lado del mundo, “comparable a la experiencia de países que están en guerra civil, o a de la crisis de Venezuela”.

Las propuestas de la Junta dan prioridad absoluta a los acreedores y al pago de la deuda; “el plan garantiza” dice Stiglitz, “fundamentalmente una catástrofe social y económica, debido a los recortes en pensiones, educación y salud.”[9]. Al contrario, lo que se debería hacer, de acuerdo con Stiglitz, sería una moratoria inmediata en todo el pago de la deuda  y, luego, eliminar parte de la deuda. Además, se tendrían que crear las condiciones para que Puerto Rico se pudiese financiar para que pueda desarrollar políticas macroeconómicas que le permitan recuperar su economía[10].

De la crisis en los países europeos endeudados, Puerto Rico puede aprender que planes de austeridad como los promovidos por la Troika en Europa y por la Junta de Control Fiscal no permiten ni siquiera el pago de la deuda y crean catástrofes sociales.

Si el plan de la Junta se aplica, otra cosa que se puede esperar es que en dos o tres años surjan las auto-críticas diciendo que los efectos de las medidas no fueron bien calculados. El Fondo Monetario Internacional es especialista en imponer austeridad y luego divulgar estudios en donde critica los efectos perversos de la austeridad, como en el reciente “Neoliberalism: Oversold?”, escrito por los economistas Jonathan Ostry, P. Loungani y D. Furceri del Departamento de Investigación del FMI[11]. Sin embargo, las conclusiones de esos mismos estudios no cambian la doctrina y las medidas que estas instituciones siguen imponiendo.

También se puede aprender que es necesario una estrategia alternativa a la lógica de la austeridad y que deben de ser acompañadas de “amenazas creíbles” que permitan negociar mejores condiciones: en el caso de un país en el que la prioridad absoluta del pago de la deuda implica una catástrofe social, la primera amenaza es no pagarla. Pero el impago de la deuda no es suficiente para recuperar el país, y es necesario desarrollar políticas públicas que promuevan el empleo y el desarrollo económico. Para  eso, el llamado a la movilización popular y la auditoría de la deuda con participación ciudadana son necesarios para permitir que una alternativa democrática concreta sea construida.


[1] https://mondediplo.com/2017/03/02brexit.

[2] “On the right, the FN and the Lega have clear remedies to the strains of the single currency and immigration: exit the euro and stop the influx. On the left, with isolated exceptions, no such unambiguous demands have ever been made. At best, the substitutes are technical adjustments to the single currency, too complicated to have much popular purchase, and vague, embarrassed allusions to quotas”.

[3] La Troika es el nombre que se da a la tríade FMI, Banco Central Europeo y la Comisión Europea.

[4] http://vientosur.info/spip.php?article12226

[5] Costas Lapavitsas, economista griego y antiguo miembro de Syriza y otros ex-militantes del partido fundaron Unidad Popular en agosto de 2015, en ruptura con el acuerdo de rescate firmado con los acreedores por  el gobierno dirigido por Alexis Tsipras. La entrevista se puede escuchar online aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Nt9pc7R2OE8

[6] https://www.jacobinmag.com/2015/07/tsipras-euro-merkel-debt-grexit/

[7] A Dívida(dura) – Portugal na crise do euro es el título de un libro del economista portugués Francisco Louçã publicó en 2012. La palabra “Dívida(dura)” es un juego entre la palabra deuda (en portugués “dívida”) y dictadura (en portugués “ditadura”).

[8] “Reflecting the standard colonialist view that a colony cannot be trusted to make independent decisions” (https://www.project-syndicate.org/commentary/puerto-rico-debt-plan-deep-depression-by-joseph-e–stiglitz-and-martin-guzman-2017-02)

[9] Traducción mía: “The plan all but guarantees a social as well as an economic catastrophe, owing to substantial cuts in pensions, education, and health spending.”

[10] Traducción mía: “A clause providing for lending into arrears, which, by making new debt senior to old debt, would enable Puerto Rico to get fresh credit now, when it most needs it.”

[11] “Instead of delivering growth, some neoliberal policies have increased inequality, in turn jeopardizing durable expansion”. Finance & Development, http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/2016/06/ostry.htm


*El autor es de origen portugués, profesor de portugués en la UPRRP y estudiante doctoral del Departamento de Estudios Hispánicos de la misma institución.

**Foto original de Kia Mistilis.