Paro nacional: la crónica de un tufo

Por Ana Portnoy Brimmer/la Pupila

La madrugada del 1ro de mayo, Día Internacional de Lxs Trabajadorxs (y en Puerto Rico rebautizado como el Día Nacional del Fin de la Moratoria de la Deuda y de Nuestra Señora de la Perpetua Colonia), dio comienzo a una intensa jornada de la fuerza de choque, la cual intentó obstruir de forma violenta el imprescindible (y anunciado desde hace mucho tiempo) paro nacional en contra de la Junta de Control Fiscal (Colonial) y de las medidas de austeridad, y a favor de la auditoría de la deuda.

 

 

La jornada policial inició antes del amanecer cuando miembras de la Colectiva Feminista en Construcción, dándose un paseito mañanero por La Fortaleza y sacando a caminar su derecho a la libre expresión

Imagen de Planeta Kike

, enfrentaron intentos de intimidación y desmovilización por la fuerza policiaca. Sin embargo, se reporta que, por falta de luz del sol (el gobernador Ricardo Rosselló acusó a la alcaldesa Carmen Yulín por incitar a un amanecer tardío), las figuras en azul terminaron cayéndose a macanazos e intentándose arrestar lxs unxs a lxs otrxs, el pepper spray cegándolxs aún más en el proceso. Un número reducido de individuas del Colectivo sufrieron daños por la idiotez hecha fuerza.

“Es que no podíamos ver bien,” indicó uno de los uniformados, guardando su compostura a pesar de haber recibido un macanazo en la cabeza, sus gafas de sol protegiéndolo de la oscuridad de la madrugada.

La fuerza policial procedió a intervenir en el junte masivo, solidario y exitoso que se dio a media mañana en cinco puntos alrededor de San Juan, y que se consolidó en la Milla de Oro. Lxs policías, en motora, patrullas y a caballito de palo, también se encaminaban al Wall Street Caribeño, y en el proceso, provocaron tapones multitudinarios, enfureciendo a todxs lxs abogadxs corporativos, directorxs ejecutivxs, patronxs de la empresa privada, batatas políticas y feligreses del capitalismo neoliberal-colonial que iban tarde al trabajo y a sabotear el paro nacional.

“¿Por qué no llevan a cabo sus jornadas en el Yunque o en la playa, donde no le obstruyen el paso a los que de verdad estamos metiendo mano y tratando de destruir a este país? Y como dice el refrán: sus derechos acaban donde yo digo que acaban,” comentó un miembro de la JCF(C), que se encontraba estancado en el tráfico, dentro de un carro, tomándose un cafecito y riéndose a carcajadas con cuatro encapuchadxs.

Después de múltiples incidentes y numerosas violaciones a la Ley Tito Kayak (todo el mundo en Auxilio Mutuo murió y estudiantes en escuelas adyacentes perdieron años de conocimiento), la fuerza policial, liderada por Ivan Bahr, finalmente llegó a la Milla de Oro, donde una porción colosal del pueblo Puertorriqueño unió sus voces en contra de las injusticias y los abusos del gobierno y de la JCF(C). Emocionados, y rezándole a Michelle Hernández de Fraley y Héctor Pesquera, lxs policías corrieron hacia la tarima donde se llevaban a cabo los actos oficiales del paro nacional, tirando gases lacrimógenos, disparando balas de goma, zumbando pepper spray y sonriendo de oreja a oreja, como niñxs en Dij’nei Landia. Mientras esto se desarrollaba, lxs encapuchadxs, que llegaron tarde por un tapón en el cual se tomaban un cafecito con uno de los miembros de la JCF(C), lanzaban piedras y peñones a una vitrina de cristal del Edificio Popular Center, del Banco Popular de Puerto Rico. Con la adrenalina a cien, lxs encapuchadxs continuaron elaborando su obra de arte, edificios y propiedad privada grafiteados y cuidadosamente destrozados, echándole guiñadas condescendientes de “así-es-como-se-hace” a lxs policías. Su obra maestra? Resplandecientes astillas a la orilla de las aceras de oro. Lxs policías? Celosxs, la creatividad de lxs encapuchadxs superaba sus palitos y pistolas de agua.

El Banco Popular, con ganas insaciables de dar a luz la denuncia que llevaba cogiendo polvo desde hace una semana, radicó una demanda en contra de todo el pueblo Puertorriqueño (por eso de irse a la segura y de recoger chavitos para el siguiente especial del Banco Popular sobre la deuda), a hell of a slapp[1] in the face.

El gobernador Ricardo Rosselló reanudó acusaciones en contra de la alcaldesa Carmen Yulín, culpándola de haber incitado a la violencia encapuchada, la crisis de Puerto Rico, el colonialismo y su dolor de barriga.

Esta serie de acontecimientos planificados “culminó” la mañana después, cuando el gobernador Ricardo Rosselló, vistiendo el mismo traje apretao’ que lo asfixiaba durante su mensaje de la tarde anterior, fue a limpiar (admirar) el edificio Seaborne, donde se encuentran las oficinas de la JCF(C), y el edifico del Banco Popular (que para él representa al pueblo), a recoger el desastre que él mismo ordenó y a reacondicionar el tufo a la idiotez hecha fuerza.


[1] SLAPPs (Strategic Lawsuit Against Public Participation) are civil complaints or counterclaims (against either an individual or an organization) in which the alleged injury was the result of petitioning or free speech activities protected by the First Amendment of the U.S Constitution // Son denuncias civiles o reconvenciones (contra un individuo o una organización) en las que la presunta lesión fue el resultado de peticiones o actividades de libertad de expresión protegidas por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.