¡TRUMP, GO HOME!

Por Carlos Rivera Lugo / Especial para La Pupila

Hoy llega Trump de visita a Puerto Rico, luego de sus comentarios racistas y clasistas contra nuestro pueblo.  Las críticas abundan ante la respuesta tardía y pobre de su gobierno para ayudar a Puerto Rico luego de la devastación general causada por el huracán María, combinado con los daños causados en el norte por el huracán Irma.  

Donald Trump y Aníbal Acevedo Vilá.

Lo que inicialmente se le ocurrió a Trump fue quejarse de lo mucho que habría que invertir para la reconstrucción de la Isla, sobre todo debido a lo que aún nuestro gobierno colonial le adeuda a Wall Street. Ya la Junta de Control Fiscal a cargo de la sindicatura fiscal impuesto por el Congreso de EEUU  ha admitido que no hay manera de exigirle al pueblo de Puerto Rico que pague, en sus actuales circunstancias, lo que le adeuda al capital financiero estadounidense. Su  director ha dicho que habrá que suspender hasta nuevo aviso las políticas severas de austeridad impuestas a Puerto Rico.

Entretanto, a de 12 días luego del desastre impuesto por Irma y sobre todo María, otro desastre arropa la Isla producto de la incapacidad del gobierno colonial y los representantes del gobierno de Washington para enfrentar rápidamente las necesidades urgentes de la población. La casi totalidad del país sigue sin electricidad, agua y comida suficiente. Las telecomunicaciones se cayeron y sólo se ha podido restablecer en un 15 por ciento.  Hay quienes acusan a AT&T de negligencia criminal.  

Los muertos se siguen acumulando, a pesar de que el gobernador colonial sigue repitiendo el número de 16 muertos, la cifra del pasado 21 de septiembre.  Sólo en la región oeste del país, donde resido y la cuál ha sido totalmente abandonada por las autoridades coloniales y federales, se han registrado 100 muertes directa o indirectamente causadas por el huracán o la falta de servicios médicos. 

Sin embargo, hoy Trump llega a San Juan para intentar mínimamente salvar cara antes las críticas y denuncias, así como el creciente malestar que se escucha entre la gente a pie que todos los días sale a la calle en busca de comida, agua y gasolina. Llega a la capital nuestra, donde su alcaldesa, Carmen Yulín Cruz, denunció abiertamente el hambre y la sed que arropa a sectores significativos de nuestro pueblo, sólo para ser objeto luego de la queja de Trump.  De todos modos, el gobernador Rosselló lo recibirá cabizbajo, como “happy colonial” que es, a la espera de aquellas migajas que se digne en darle a mi pobre pueblo de lo que hoy es Puerto Pobre.